{"id":360,"date":"2025-11-18T02:47:40","date_gmt":"2025-11-18T02:47:40","guid":{"rendered":"https:\/\/orangered-mosquito-396913.hostingersite.com\/?p=360"},"modified":"2025-12-02T00:28:57","modified_gmt":"2025-12-02T00:28:57","slug":"children-and-adolescents-the-forgotten-heart-of-the-mexican-state","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elfarodelainfancia.org\/es\/children-and-adolescents-the-forgotten-heart-of-the-mexican-state\/","title":{"rendered":"Ni\u00f1os y adolescentes: el coraz\u00f3n olvidado del estado mexicano."},"content":{"rendered":"<p>Hay temas que, por inc\u00f3modos o por dolorosos, el pa\u00eds ha preferido mirar solo de reojo. La infancia es uno de ellos. Durante d\u00e9cadas, M\u00e9xico avanz\u00f3 entre discursos solemnes y estad\u00edsticas fr\u00edas mientras ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes crecen en contextos marcados por la violencia, la pobreza, el abandono institucional y la indiferencia social. Hoy, cuando hablamos de proteger a la ni\u00f1ez, corremos el riesgo de hacerlo como si se tratara de un lujo moral, de una aspiraci\u00f3n noble pero no urgente. Sin embargo, la Constituci\u00f3n mexicana y las leyes que derivan de ella cuentan otra historia: la infancia no es un tema perif\u00e9rico, sino un eje estructural del proyecto de pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Si uno regresa a los or\u00edgenes del Estado mexicano contempor\u00e1neo, encuentra que los constituyentes de 1917 ten\u00edan una preocupaci\u00f3n central: construir un orden que limitara el abuso, corrigiera desigualdades profundas y colocara a la dignidad humana en el centro. Para ellos, el Estado no surgi\u00f3 como una maquinaria impersonal ni como una autoridad distante; surgi\u00f3 para proteger a las personas frente a la injusticia y para garantizar que el poder no volviera a concentrarse sin freno. Esa convicci\u00f3n se reflej\u00f3 en los derechos sociales, en la educaci\u00f3n p\u00fablica, en la funci\u00f3n social de la propiedad, en los derechos laborales. Y aunque en aquel momento la ni\u00f1ez no ocupaba el lugar que hoy tiene, la semilla de un Estado responsable del bienestar de los m\u00e1s vulnerables qued\u00f3 sembrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso del tiempo y especialmente tras la reforma constitucional de derechos humanos de 2011, esa visi\u00f3n se transform\u00f3 en un mandato expl\u00edcito. El Art\u00edculo 4\u00ba Constitucional reconoce a ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes como sujetos plenos de derechos. Ah\u00ed se establece que el inter\u00e9s superior de la ni\u00f1ez debe guiar todas las decisiones p\u00fablicas y privadas que les afecten. Ese principio \u2014tan repetido y tan pocas veces comprendido\u2014 obliga al Estado a reorganizar sus prioridades: no es una frase decorativa, es una br\u00fajula jur\u00eddica y \u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>La Constituci\u00f3n va m\u00e1s lejos: exige que el Estado garantice su desarrollo integral, su educaci\u00f3n, su salud, su identidad, su derecho a vivir libres de violencia. En otras palabras, reconoce que la infancia debe estar primero. Y cuando los derechos de ni\u00f1as y ni\u00f1os chocan con intereses de adultos \u2014padres incluidos\u2014, son los derechos de la infancia los que prevalecen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ese giro hacia una visi\u00f3n integral de la infancia fue el terreno sobre el que, a\u00f1os despu\u00e9s, surgir\u00eda una de las leyes m\u00e1s importantes del pa\u00eds: la Ley General de los Derechos de Ni\u00f1as, Ni\u00f1os y Adolescentes (LGDNNA), promulgada el 4 de diciembre de 2014. Su nacimiento no puede entenderse sin mirar el contexto en que ocurri\u00f3. M\u00e9xico viv\u00eda un momento especialmente oscuro: la desaparici\u00f3n de los 43 normalistas de Ayotzinapa hab\u00eda expuesto de manera brutal la fragilidad del Estado y la violencia que atravesaba al pa\u00eds. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda cifras alarmantes sobre abuso sexual infantil, reclutamiento criminal, trabajo infantil, trata de personas, feminicidios de ni\u00f1as y adolescentes. La infancia mexicana estaba en riesgo y las instituciones no daban respuestas efectivas.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que M\u00e9xico hab\u00eda ratificado en 1990 la Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o, durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas no cre\u00f3 un sistema capaz de materializar esos compromisos. El Comit\u00e9 de la ONU lo se\u00f1al\u00f3 de manera insistente: no hab\u00eda coordinaci\u00f3n interinstitucional, no exist\u00edan protocolos integrales, la pol\u00edtica p\u00fablica en materia de infancia era fragmentada y reactiva. En el lenguaje diplom\u00e1tico de los informes internacionales se escond\u00eda un mensaje m\u00e1s duro: M\u00e9xico estaba fallando a su ni\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p>La LGDNNA emergi\u00f3, entonces, como una respuesta a esa deuda hist\u00f3rica. Por primera vez, la ley reconoci\u00f3 de manera clara que ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes tienen autonom\u00eda progresiva, derecho a ser escuchados y a que su opini\u00f3n sea tomada en cuenta en todos los procesos que afecten su vida. La infancia dej\u00f3 de ser vista como incapacidad y pas\u00f3 a ser entendida como un periodo de desarrollo que requiere acompa\u00f1amiento respetuoso, no control absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los cambios m\u00e1s relevantes fue la creaci\u00f3n del Sistema Nacional de Protecci\u00f3n Integral de Ni\u00f1as, Ni\u00f1os y Adolescentes (SIPINNA), encargado de articular a todas las instituciones y a los tres niveles de gobierno. La infancia dej\u00f3 de ser \u201casunto del DIF\u201d y se convirti\u00f3 en asunto del Estado en su conjunto. Las escuelas, los hospitales, las fiscal\u00edas, las procuradur\u00edas, las polic\u00edas, las comisiones de derechos humanos y los gobiernos locales quedaron obligados a generar pol\u00edticas coordinadas. La protecci\u00f3n ya no ser\u00eda un acto voluntario, sino un mandato legal.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de esa ley tambi\u00e9n hubo una fuerza social silenciosa, constante y determinante. Organizaciones como REDIM, UNICEF y decenas de colectivos, acad\u00e9micos y especialistas presionaron durante a\u00f1os, en un pa\u00eds que muchas veces ha preferido guardar silencio cuando el dolor tiene rostro de infancia y adolescencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, promulgar una ley no garantiza su cumplimiento. Lo que naci\u00f3 como un esfuerzo integral enfrenta hoy desaf\u00edos enormes: instituciones debilitadas, presupuestos insuficientes, protocolos que no se aplican, ministerios p\u00fablicos sin perspectiva de infancia, jueces que a\u00fan interpretan la ley desde el adultocentrismo, sistemas de protecci\u00f3n colapsados, y, sobre todo, una cultura que todav\u00eda normaliza la violencia hacia ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes. La brecha entre la letra y la realidad es, todav\u00eda, dolorosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero incluso en medio de estas tensiones, conviene recordar qu\u00e9 significa, en t\u00e9rminos pol\u00edticos y \u00e9ticos, colocar a la infancia en el centro del orden constitucional. Significa que la dignidad de ni\u00f1as y ni\u00f1os no es negociable. Significa que sus vidas no pueden esperar a que el pa\u00eds resuelva sus crisis pol\u00edticas, econ\u00f3micas o institucionales. Significa que cada pol\u00edtica p\u00fablica, cada presupuesto, cada sentencia, cada decisi\u00f3n de autoridad debe pasar por una pregunta fundamental: \u00bfqu\u00e9 implica esto para la infancia?<\/p>\n\n\n\n<p>Esa fue la promesa de la Constituci\u00f3n de 1917, reforzada en 2011 y desarrollada en 2014. Y es una promesa que no admite dilaciones. Porque la infancia no es el futuro, como se repite en los discursos; es el presente m\u00e1s vulnerable, m\u00e1s urgente y m\u00e1s definitorio. La calidad de un Estado se mide, en gran medida, por lo que hace con sus ni\u00f1as y ni\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Vale la pena volver a esa pregunta inicial: \u00bfpara qu\u00e9 existe el Estado mexicano? Los constituyentes de 1917 lo dijeron con claridad: para garantizar derechos, para limitar abusos, para corregir desigualdades, para proteger a quienes m\u00e1s lo necesitan. Y hoy, en un pa\u00eds donde la violencia sigue arrebatando infancias, ese mandato adquiere una urgencia renovada. La infancia no es una nota al pie de la Constituci\u00f3n: es su coraz\u00f3n. Si el Estado existe para algo, es para asegurarse de que cada ni\u00f1o, cada ni\u00f1o y cada adolescente pueda vivir con dignidad. Todo lo dem\u00e1s es accesorio. Lo esencial sigue siendo \u2014y seguir\u00e1 siendo siempre\u2014 proteger la vida desde sus inicios.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>There are problems that, because they are uncomfortable or painful, the country has preferred to look the other way. Childhood is one of them. For decades, Mexico has advanced behind solemn speeches and cold statistics, while children and adolescents continue to grow up in environments marked by violence, poverty, institutional neglect, and social indifference. 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